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Estado emocional inestable: una montaña rusa emocional interna

  • Foto del escritor: NoemiUrk
    NoemiUrk
  • 21 mar 2018
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: hace 4 días

Vivir con un estado emocional inestable es como moverse dentro de una montaña rusa interna que no siempre puedo controlar.


Cuando se me disparó el trastorno, era extremadamente impulsiva e inestable. Mi ánimo cambiaba con mucha facilidad, a veces en cuestión de segundos. Los especialistas decían que era imposible que el cambio fuera tan rápido… hasta que lo comprobaron.


De la euforia pasaba a la tristeza en segundos. Y de la tristeza a la euforia también. Era imprevisible. Y yo vivía desesperada buscando el motivo, buceando dentro de mis pensamientos, emociones y reacciones, intentando entender qué estaba ocurriendo.


(Nota: a veces empezar a entender la mente pasa por comprender el cerebro → Cómo funciona tu cerebro)


Tardé meses, incluso años, en estabilizarme. Lo conseguí. Fue un camino muy duro, pero logré que los cambios fueran más suaves y, sobre todo, que los demás no los notaran tanto, especialmente en el trabajo.



Columpio en el pórtico, siempre en equilibrio


Exhausta de analizarme constantemente, intenté seguir viviendo sin estar tan pendiente de mis variaciones emocionales. Pero entonces empecé a percibir la reacción de las personas que me rodeaban… y entendía que algo no iba bien.


En ese momento me observaba de nuevo y veía con claridad que me había descontrolado. Y ahí apareció una convicción interna muy fuerte: debía seguir vigilando mis reacciones: Siempre. Siempre. Siempre.


Con el tiempo, con aprendizaje, técnicas y experiencia, he conseguido que mis cambios emocionales tarden más en producirse. Ahora, si estoy en un estado de alegría, puede durarme días… hasta que caigo de nuevo en la tristeza.


He aprendido a reconocer los ciclos antes de que cambien.



Cuando mi equilibrio se rompe


Mi equilibrio de energía está totalmente descompensado.


De repente, me despierto una mañana y siento un agotamiento extremo. Solo quiero dormir. Me cuesta muchísimo realizar cualquier movimiento. No aparecen las ideas, no hay creatividad. El cuerpo se cansa con facilidad y mis ojos se cierran, deseando descansar día y noche.


Al cabo de unos días, me siento llena de energía. Desde que me despierto ya estoy haciendo cosas. La creatividad y las ideas fluyen con facilidad. Si me canso, con diez minutos de reposo me recupero. Duermo pocas horas y me siento radiante, alegre y vivaz.


Pero puede aparecer cualquier → Disparador emocional que cambie mi estado emocional nuevamente.



Pila de piedras negras en equilibrio unas sobre otras en la orilla de un cuerpo de agua, con fondo borroso.


Aprendiendo a estabilizarme (y seguir en ello)


He dejado de luchar contra mi montaña rusa emocional. Ahora intento utilizar técnicas que me ayuden a mantener un poco más de equilibrio.


Y aunque sigo dentro del ciclo, voy reconociendo mejor cuándo está a punto de cambiar.


Es duro. Porque siento que dejo de vivir los días en los que estoy agotada.


NoemiUrk



Si estás viviendo algo parecido, no tienes que hacerlo sola.

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