Estabilizar las emociones
- NoemiUrk

- 25 mar 2018
- 2 Min. de lectura
Actualizado: hace 2 días
Cuando las necesidades físicas están mínimamente cubiertas —tal como explico en → Necesidades básicas para un buen equilibrio emocional— puedo empezar a centrarme en estabilizar mis emociones. Sin esta base, cualquier intento de protección emocional se vuelve frágil o insuficiente.
Observándome a mí misma y mis reacciones, he ido aprendiendo algunas técnicas para protegerme. No siempre consigo evitar el impacto emocional, pero sí reducir ese “disparo” que siento en todo el cuerpo cuando algo me desborda, o al menos aliviarlo lo antes posible.
Sé que hay momentos en los que, por mucho que lo intentes y por mucho que hagas, nada funciona. Hay días en los que no tienes energía ni para mover un brazo. En esos momentos no me fuerzo: salgo poco a poco, cuando puedo.

Cuando estoy de bajón, vuelvo a lo esencial. Retomar las necesidades básicas suele ser la única forma realista de empezar a sostenerme, algo que todas las personas deberían tener en cuenta.
Personas negativas
Intento alejar de mí a las personas que me influyen negativamente, o al menos reducir el contacto. Me refiero, por ejemplo, a quienes viven instalados en la queja constante o en la crítica hacia los demás. Estar cerca de ese tipo de energía acaba afectándome, aunque no quiera.
Personas positivas
Del mismo modo, busco la cercanía de personas positivas: aquellas que relativizan lo desagradable, que saben reírse de los infortunios, jugar, sonreír, apoyar y animar.
Esto, por supuesto, debe ser mutuo. Si pido comprensión y apoyo, es porque estoy dispuesta a ofrecer lo mismo, o incluso más.
Protego mi áura
He aprendido también a proteger mi espacio energético. Cerrar mi aura no significa aislarme del mundo, sino evitar que energías nocivas conecten conmigo. Y si siento que me he impregnado de negatividad, utilizo diferentes técnicas para expulsarla y volver a centrarme.
Evito el bullicio
Procuro no acudir a lugares muy concurridos o ruidosos, ya que me resultan especialmente desgastantes. Cuando no puedo evitarlos, intento ir solo en momentos en los que me siento con más ánimo y fuerza interior, sabiendo que voy a necesitar más energía de lo habitual.

Conexiones positivas
Busco conexiones y recursos positivos a los que pueda recurrir cuando lo necesito. A veces no son personas, sino pequeñas cosas que me aportan bienestar: la música, el arte, caminar por la naturaleza o simplemente estar en silencio.
Mi enfado es mío y sólo mío
Intento no descargar mi malestar emocional sobre los demás. Muchas personas —hipersensibles o no— canalizan su enfado golpeando objetos, gritando o atacando a personas o animales. Eso es agresión.
Cuando me enfado, asumo la responsabilidad de calmarme. Puedo hablar con alguien, pero hablar de verdad; puedo salir a correr, mover el cuerpo o buscar la forma que mejor me ayude a liberar esa tensión sin hacer daño.
Protegerme emocionalmente no es endurecerme, sino aprender a cuidarme sin perder el respeto hacia mí y hacia los demás.
NoemiUrk
Feliz sabiduría y amor... y equilibrio
Puedes complementarlo con:




Comentarios