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Cuidar el cuerpo: la base del equilibrio emocional

  • Foto del escritor: NoemiUrk
    NoemiUrk
  • 28 feb 2018
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 16 abr

Hay momentos en los que buscamos entender lo que nos pasa desde lo emocional o lo mental, intentando encontrar explicaciones complejas a lo que sentimos. Pero con el tiempo he ido viendo que, muchas veces, la base de todo es mucho más sencilla de lo que parece.


El cuerpo tiene un papel fundamental en nuestro equilibrio interno. No es solo un “soporte” físico, sino el lugar desde el que se regula gran parte de lo que sentimos, pensamos y cómo reaccionamos. Cuando el cuerpo está cansado, desnutrido, deshidratado o desajustado, la mente y las emociones también lo notan.


Por eso, antes de intentar trabajar en pensamientos o emociones, he aprendido a volver a lo básico: cuidar el cuerpo. Sin esta base, todo lo demás se vuelve más frágil.


Mi vida es una constante montaña rusa emocional debido al Trastorno Límite de Personalidad → Criterios para diagnosticar TLP. Con el tiempo he aprendido que, si cuido mis necesidades básicas, me siento mejor; y cuando me siento mejor, estoy más fuerte emocionalmente.


Clase de yoga al aire libre


Necesidades básicas



Dormir bien y lo suficiente

Dormir es una función esencial para la regulación emocional y el funcionamiento del cerebro. Durante el descanso, el cuerpo se recupera y la mente reorganiza la información del día. Cuando no dormimos bien, aumenta la vulnerabilidad emocional, la irritabilidad y la dificultad para gestionar el estrés.

Si no descanso adecuadamente, al día siguiente me siento sin fuerzas y emocionalmente muy vulnerable.


Alimentarse de forma adecuada

Una alimentación equilibrada aporta energía al cuerpo y ayuda a mantener estable el estado de ánimo. Cuando el cuerpo recibe lo que necesita, funciona con más estabilidad física y emocional.

En mi caso, evito los platos preparados. Cuando no me alimento bien, pierdo energía, me siento cansada y puedo caer en estados de tristeza o apatía.


Hidratarse

El agua constituye la mayor parte del cuerpo. Cada célula de nuestro cuerpo necesita agua.


Por lo tanto, el agua es esencial para el funcionamiento del organismo. Una hidratación adecuada influye en la energía, la concentración y el bienestar general.



Mover el cuerpo

El movimiento físico ayuda a regular la tensión, mejorar el estado de ánimo y mantener el cuerpo activo. No es necesario que sea intenso, sino constante y respetuoso.

En mi día a día, hago algo de ejercicio, meditación o cualquier actividad física que me guste. No se trata de exigirme, sino de mantenerme activa de una forma amable.

Sobreactivación

Cuando venimos de un periodo de ánimo bajo, es bastante habitual que, en cuanto aparece un día “bueno”, sintamos el impulso de hacerlo todo para recuperar el tiempo perdido. Nos activamos más de la cuenta y tratamos de abarcar todo lo que antes no pudimos.


Sin embargo, esta sobreactivación mantiene a la mente y al cuerpo en un estado de tensión constante. En ese punto, el cuerpo puede reaccionar como si hubiera una amenaza, aunque no sea real, generando ansiedad, dificultad para relajarse y cierta culpa cuando intentamos bajar el ritmo.

Es más saludable aprender a sostener un ritmo equilibrado, también cuando nos sentimos mejor.

Medicación y apoyos naturales

La medicación, cuando es necesaria, forma parte del cuidado del cuerpo y puede ayudar a estabilizar el estado emocional. Es importante seguir siempre las indicaciones del médico, entender cómo debe tomarse y durante cuánto tiempo.

En caso tomar una medicación, considero importante saber qué estoy tomando, para qué sirve y cuáles son sus posibles efectos secundarios. Conocerlo me ayuda a entender cambios como el sueño excesivo, el aumento de peso u otras alteraciones. 
Además, en mi día a día también utilizo algunos apoyos naturales, como la melisa para la calma o la manzanilla para la digestión.

Evitar alcohol y drogas

Las sustancias alteran el estado emocional y pueden enmascarar sentimientos reales. Esto genera una inestabilidad poco recomendable para cualquiera, y especialmente para las personas altamente sensibles.






Cuando mis necesidades básicas se desajustan, sé que estoy entrando en un pozo. La ansiedad aumenta y aparecen conductas automáticas: comer en exceso, querer dormir todo el día o no encontrar fuerzas para levantarme. No es pereza; es una profunda desgana por la vida.


Por eso vuelvo siempre a lo mismo: sostener lo básico es una forma de cuidarme y de darme una oportunidad real de volver, poco a poco, al equilibrio.


NoemiUrk

Feliz sabiduría y amor... y equilibrio



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