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Suavizar el dolor del hipersentir

  • Foto del escritor: NoemiUrk
    NoemiUrk
  • 21 feb 2018
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: hace 7 días

Ser sensible o hipersensible no es un defecto; es una forma de percibir el mundo más intensa. Con el tiempo he aprendido a reconocer cómo me afecta y cómo protegerme sin desconectarme de la vida.


Suavizar el dolor del hipersentir

Cuando ya hemos logrado conocernos en cierta medida y sabemos cómo reaccionamos, podemos empezar a evitar aquellas acciones, entornos o dinámicas que sabemos que nos provocan dolor. No siempre es posible evitarlas todas, pero sí aprender a reducir su impacto.


Seas como seas, te consideres una persona “normal”, sensible o hipersensible, este apartado puede aportarte ideas para sentirte un poco mejor y relacionarte de otra manera con tu mundo emocional.



Ampliar el perímetro de la visión

En general, una persona hipersensible, cuando recibe un estímulo negativo, tiende a centrar toda su atención en él. En mi caso, el dolor emocional que generan ciertos sentimientos puede llegar a cegarme, dejándome atrapada únicamente en aquello que lo provoca. Es un círculo que se retroalimenta, como un pez que se muerde la cola.


Con esfuerzo y práctica, intento ampliar los datos que observo y abrir el punto de vista. No se trata de negar lo que duele, sino de no reducir toda mi realidad a ese único foco. De este modo, evito perderme en mi propio océano emocional y, poco a poco, los sentimientos comienzan a transformarse.


Sea como sea, aprender a cortar la conexión con aquello que nos genera un dolor tan intenso es una habilidad necesaria para protegernos.



Empatía y límites

Las personas hipersensibles solemos experimentar una gran empatía hacia los demás. Percibimos con facilidad cuándo alguien está mal, pero es importante aprender a distinguir cuándo acercarme para ayudar y cuándo respetar el silencio o la negativa del otro. No todas las personas quieren ayuda, y por mucha empatía que sintamos, insistir puede resultar invasivo. 



Momentos que calman

La soledad me relaja. La busco y en ella me encuentro.


A menudo dicen que soy una persona solitaria. Muchas veces me he preguntado el motivo de esa necesidad. Sin embargo, desde pequeña he buscado momentos de soledad: ratos, horas y, ahora de adulta, incluso días. Es tiempo elegido, necesario. Me ayuda a recargarme y a mirar dentro de mí.


Busca tus propios momentos: bailar, leer, cantar, caminar… Permítetelos sin culpa. A veces, ese pequeño espacio es justo lo que necesitamos para volver a nosotros mismos.



Disputas familiares


Impulsividad

Con el tiempo he aprendido a ser mucho menos impulsiva. En algunos casos, la impulsividad me ha resultado útil, por ejemplo, para no quedarme atrapada en la pereza y salir de casa incluso con mal tiempo o frío. Sin embargo, también me ha llevado a tomar decisiones que, más adelante, he comprendido que no eran las más acertadas.


Cada experiencia trae consigo un aprendizaje, pero he preferido trabajar esta tendencia y aprender a pensar antes de actuar. Hoy la impulsividad sigue presente, pero de una forma más consciente y controlada.



Enfado, rabia... agresividad

He sentido enfado y mucha rabia, y todavía los siento. Es algo con lo que sigo trabajando. Sé que algunas personas hipersensibles pueden llegar incluso a la agresividad, ya sea dirigida hacia los demás o hacia sí mismas.


Reconocer estas emociones no nos hace peores personas; ignorarlas o negarlas, en cambio, puede volverlas más peligrosas.



Desconfianza

Cuando te han mentido o te han hecho daño, es fácil volverse desconfiado. En mi caso conviven dos extremos: puedo ser muy recelosa, pero también extremadamente confiada. Dos polos opuestos que conviven dentro de mí y que he tenido que aprender a observar y regular.



Ansiedad, estrés, depresión

Estados como la ansiedad, el estrés o la depresión pueden aparecer con una rapidez sorprendente, especialmente cuando la sensibilidad emocional es alta. A veces basta un pequeño desequilibrio para que todo se tambalee.


Por eso, suavizar el hipersentir no significa dejar de sentir, sino aprender a sostener lo que sentimos sin que nos arrastre por completo.


NoemiUrk

Feliz sabiduría y amor... y equilibrio.



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