Alta sensibilidad: percepción en equilibrio
- NoemiUrk

- 18 mar 2021
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 25 abr

Qué es la alta sensibilidad
La alta sensibilidad es una forma de percibir el mundo con mayor profundidad y detalle.
Es una manera de procesar la información interna y externa con más intensidad, donde los estímulos, las emociones y los matices tienen una presencia más marcada.
En equilibrio, esta forma de percepción no desborda, sino que amplía. Permite captar matices sutiles, conectar con el entorno de una manera más fina y vivir la experiencia emocional con mayor conciencia.
No se trata de sentir “demasiado”, sino de sentir diferente.
La alta sensibilidad es una forma de percepción consciente del mundo
Cuando esta sensibilidad puede sostenerse, se convierte en una manera de estar en el mundo más consciente, más receptiva y también más conectada con uno mismo.
Cómo se vive
En mi caso, esta forma de percibir el mundo hace que pueda captar matices que otras personas a veces no registran de manera tan evidente. Detalles en una conversación, en un gesto, en un ambiente… pequeñas cosas que van construyendo una imagen más amplia de lo que está ocurriendo alrededor.
Sin necesidad de esfuerzo, puedo detenerme en aspectos que a otras personas les pasan desapercibidos. Y cuando los comparto, en ocasiones he visto cómo alguien descubre algo que no había percibido antes, como si el entorno se le hiciera un poco más amplio en ese instante.
Cuando camino, por ejemplo, no solo voy por un lugar: lo observo, lo siento.
Noto las piedras en la planta de mis pies a través de los zapatos, escucho el ruido que produzco al caminar, los sonidos del entorno, cómo reacciona mi piel ante el sol y el viento, cómo entra el aire en mis pulmones, qué sensaciones me producen los olores y los aromas, el color de las hojas de los árboles…
Todos mis sentidos están activos; todos reciben sensaciones al unísono, y soy consciente de cada una de ellas, sin esfuerzo.
La experiencia puede sentirse muy rica, muy amplia, incluso muy viva.
Percibir con intensidad la alegría, la belleza, la música o los pequeños gestos cotidianos puede ser algo profundamente agradable. Es una forma de conexión constante con lo que me rodea.

Qué ocurre a nivel interno
A un nivel más interno, esta forma de percibir también tiene que ver con cómo funciona el cerebro.
El cerebro, de forma subconsciente, recoge toda la información a la que tenemos acceso, seamos conscientes o no de ello. Por eso, la mente es capaz de procesar una gran cantidad de estímulos que llegan del entorno, incluso aquellos que se sitúan en un nivel más sutil.
En algunas personas, este procesamiento se hace consciente con mayor profundidad y detalle. A esto se le suele llamar alta sensibilidad.
Con el tiempo, también he entendido que esta capacidad puede entrenarse o afinarse, en el sentido de ampliar la atención y la presencia. Prácticas como el mindfulness o ciertos trabajos de atención consciente ayudan a desarrollar esa forma de observar con más claridad lo que ocurre alrededor. Por ejemplo, las personas que trabajan en seguridad desarrollan una visión periférica más amplia.
Diferencia con la hipersensibilidad
Es importante diferenciar esta capacidad de percepción más fina —la alta sensibilidad— de la forma en que una persona puede reaccionar de manera desbordada ante lo que siente o vive, lo que se conoce como → Hipersensibilidad.
Cuando aparecen emociones con una intensidad elevada, pueden deberse a múltiples factores. No se trata del mismo fenómeno en distintos grados, ni de una evolución de uno hacia el otro, sino de procesos distintos que pueden aparecer de manera independiente.
NoemiUrk




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