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Vivir con intensidad: Hipersensibilidad

  • Foto del escritor: NoemiUrk
    NoemiUrk
  • 21 mar 2021
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 29 mar

La hipersensibilidad física provoca reacciones intensas ante el entorno y puede causar molestias, trastornos e incluso, en casos extremos, la muerte súbita.


En mi caso, padezco diversas alergias: piel atópica, numerosas reacciones alérgicas externas y alimentarias, y he sufrido episodios de anafilaxia y asma.


También convivo con hipersensibilidad emocional, que puede generar alteraciones en las emociones, las sensaciones y los sentimientos.


Es importante diferenciar entre la capacidad de percibir el entorno con gran precisión —alta sensibilidad → Vivir con intensidad: Alta sensibilidad.— y la tendencia a reaccionar ante él de forma exagerada o desbordada, lo que se conoce como hipersensibilidad.


Ser hipersensible es para mí una lucha constante y profundamente agotadora. Sé que cuando mi estado emocional no está equilibrado y me invade la tristeza, el cansancio o incluso el hambre, puedo desestabilizarme emocionalmente y llegar a derrumbarme.



Acariciando la hierba


Un gran beneficio para mí ha sido la práctica de la meditación y el análisis consciente de mis propias reacciones. Fue un proceso duro: por las noches caía exhausta tras el enorme esfuerzo de observarme, comprender mi actitud y descubrir qué había provocado cada reacción.


Más de una vez sentí el deseo de dejarlo todo y marcharme lejos. Sin embargo, tenía claro que aunque cambiara de trabajo o de ciudad, el problema persistiría, porque era yo quien se sentía emocionalmente dañada. Por ello, busqué técnicas para protegerme, para estabilizarme y para conseguir que mi montaña rusa emocional fuera cada vez más suave.


Mis sentimientos pueden llegar a cegarme si me centro únicamente en el hecho que los ha despertado. Por eso, con esfuerzo, intento ampliar la información observada y abrir el punto de vista.


Es fundamental conocerse a uno mismo. No basta con decir: «Es que soy así». No. Si quieres que tu dolor sea más leve, si deseas que unas emociones semejantes a un océano en plena tempestad se transformen en olas más suaves, no basta con afirmarlo: hay que actuar.


Porque no podemos cambiar a los demás ni su forma de tratarnos. En este mundo, solo podemos cambiarnos a nosotros mismos y aquello que depende exclusivamente de nosotros.


Soy una persona altamente emocional, lo sé. Y por eso también sé que no puedo responder a una acción de forma fría y racional, darle la espalda y olvidarla sin más.


NoemiUrk



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