La realidad es una interpretación
- NoemiUrk

- 8 ene
- 3 Min. de lectura
Actualizado: hace 4 días
La realidad es totalmente subjetiva.
Diferentes puntos de vista ante un mismo hecho.
Nuestra realidad cambia con cada día que vivimos. Cuando recordamos algo del pasado, lo hacemos desde el presente; por lo tanto, aquella realidad ya no es la misma. No estamos reviviendo el hecho tal y como ocurrió, sino reinterpretándolo desde el momento actual.
Imaginemos, por ejemplo, que cuando éramos niños jugábamos con un peluche que se quedó en la casa de nuestros padres. Con el paso de los años, lo recordamos como algo grande. Esa es la realidad que guardamos en nuestra memoria. Sin embargo, cuando lo buscamos y lo encontramos, nos damos cuenta de que el peluche es pequeño. El mismo objeto, visto en dos momentos distintos, genera dos realidades diferentes: antes era grande, ahora es pequeño. El peluche no ha cambiado; lo que ha cambiado es nuestra perspectiva.

Así funciona la realidad. Dependiendo del momento vital de cada persona, de su personalidad y de sus experiencias, la realidad se percibe de una manera u otra. Un hecho del pasado nunca lo percibimos igual que cuando ocurrió.
Hay personas que no aceptan otras ideas diferentes a las que ya ha decidido tomar como buenas y verdaderas. Sin embargo, mantener la mente abierta, escuchar a los demás y permitirnos explorar nuevos caminos es abrir la conciencia, expandir el ser y crecer espiritualmente.
La realidad, por lo tanto, la observamos a través de nuestra personalidad. Y eso no significa que sea buena o incorrecta. La descubrimos desde nuestra propia perspectiva, moldeada por nuestras experiencias, traumas, emociones y vivencias.
Observemos ahora la imagen de un roble, como el que aparece en la parte izquierda de la foto.
En la mitad derecha de la imagen, vemos el mismo roble desde distintas posiciones y puntos de vista. Podemos imaginar cómo se vería desde el aire, acercarnos a su corteza para descubrir sus detalles, dar un paso atrás para observar sus raíces, o abrazar su tronco y mirar hacia arriba.
Es el mismo árbol, pero cada mirada nos revela algo diferente.
¿Cuál de las cinco imágenes del roble es la correcta?
Ninguna… y todas a la vez. El mismo árbol se ve de forma diferente según desde dónde lo miremos: desde el suelo, desde una rama, desde una hoja o desde el aire.
Por eso, ante un mismo acontecimiento, distintas personas pueden tener puntos de vista diferentes. Muchas discusiones nacen del intento de “tener razón” sobre un hecho que, en realidad, ha sido vivido o recordado de manera distinta por cada uno.
Existe un hecho objetivo, pero la experiencia de ese hecho no es la misma para todos. Si un árbol se quema, el hecho es que el árbol se ha quemado. Sin embargo, la realidad de cada persona frente a ese suceso puede ser muy distinta: para alguien será una pérdida, para otro una amenaza, para otro una liberación, y para otro un simple dato sin carga emocional. El árbol es el mismo, el fuego es el mismo; lo que cambia es la mirada desde la que se observa.
Cuando dos personas discuten, muchas veces no discuten por el hecho en sí, sino por la interpretación que cada una ha construido a partir de su historia, sus emociones y su momento vital. Ambas realidades pueden ser válidas, aunque no sean idénticas.
Por eso se dice que la historia la cuentan los vencedores. No porque sea la única verdad, sino porque es la versión que ha prevalecido, mientras que otras realidades —las de quienes no tuvieron voz— quedan en silencio.
Y así como alrededor de un mismo roble conviven personas, animales y seres distintos en tiempos diferentes, existen también millones de realidades coexistiendo, tantas como miradas, momentos y conciencias.
Feliz sabiduría y amor
NoemiUrk
Fuentes y referencias:
Investigación y experiencia personal NoemiUrk








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