Baja autoestima: cuando olvidamos nuestro propio valor
- NoemiUrk

- 30 mar 2019
- 3 Min. de lectura
Actualizado: hace 11 horas
A veces no nos damos cuenta de cuándo empieza a cambiar la forma en la que nos vemos. La autoestima no desaparece de un día para otro. Es un proceso silencioso, hecho de pequeñas experiencias, miradas internas y formas de hablarnos que, poco a poco, van moldeando cómo nos percibimos.
Con el tiempo, puede llegar un momento en el que dejamos de sentirnos en sintonía con nosotros mismos. Puede aparecer la sensación de no aceptación, e incluso de rechazo hacia quiénes somos.
En muchas personas, este proceso se vuelve más consciente en etapas como la adolescencia, cuando empezamos a construir una identidad más definida. A partir de ahí, pueden surgir comparaciones, juicios internos o la sensación de no ser suficiente.
Sin embargo, en ese camino suele olvidarse algo esencial: cada persona es única y especial, con cualidades propias, aunque no siempre seamos capaces de ver o reconocer.
A veces, esta dificultad para reconocernos no se queda solo en una idea, sino que se refleja en la forma en la que nos miramos, nos sentimos y nos interpretamos a nosotros mismos en el día a día.
Y es ahí donde algunas experiencias internas pueden empezar a mostrarnos algo más profundo.
Si estás empezando y no tienes claro por dónde comenzar, puedes consultar esta guía general:
A veces, la baja autoestima no se nota de forma evidente desde fuera.
Pero por dentro puede ocuparlo todo.
Cuando la baja autoestima se vuelve invisible
En este artículo comparto el inicio de mi propio camino hacia la autoestima. Quizás mi experiencia, y algunas de las herramientas que he ido integrando, puedan servirte de alguna manera.
Durante mucho tiempo no he aceptado mi cuerpo físico y nunca me he sentido atractiva. Soy una persona creativa, pero me ha costado reconocer el valor de lo que mi alma expresa a través de mi cuerpo cuando lo transformo en algo material para los demás.
No valoraba nada de mí.
En aquel entonces, ni mi familia ni mis amistades sabían lo que yo pensaba de mí misma. Y la pareja de entonces consiguió que me hundiera aún más en mi propia miseria.
Sí, la baja autoestima puede llegar a hacer eso: aborrecerte, odiarte, maltratarte. Aunque hoy en día, tras años de terapia, estudio y trabajo personal, he logrado amarme un poco y valorarme algo.
Y aun así, incluso haciendo muchos cambios, a veces no logramos aceptarnos.

El espejo
Miro fotografías de cuando era más joven y, desde el presente, me veo guapa, delgada, atractiva. Y entonces aparece una pregunta inevitable: ¿por qué en aquel momento no podía verme así?
¿Por qué en aquel momento me veía tan horrorosa?
Recuerdo verme reflejada en un espejo y ver un monstruo. Así tal cual. Yo veía un monstruo.
Así que intentaba no prestar atención al espejo. Y cuando me veía en las fotos no me reconocía o me veía de forma muy distorsionada.
En 2009, tuve una experiencia con la Ayahuasca → Ayahuasca. Maravillosa experiencia. que me ayudó a comprender algo importante sobre esa percepción interna de mí misma.
No como una solución mágica, sino como una comprensión más profunda de lo que estaba ocurriendo dentro de mí.
Mirar el pasado desde otro lugar
Es curioso cómo a veces, al mirar fotografías antiguas, podemos ver belleza donde antes no éramos capaces de verla.
Como si solo el tiempo nos permitiera reconocer lo que en el presente nos era invisible.
Y aun así, la dificultad no estaba en la realidad externa, sino en la forma en la que me percibía internamente.
Y no, las personas con baja autoestima no buscamos halagos ni que nos digan cosas bonitas. Lo que buscamos es algo mucho más profundo: nuestra propia aceptación, aprender a valorarnos, amarnos y respetarnos.
Hoy sigo en ese camino. No desde la perfección, sino desde la posibilidad de mirarme con más verdad y menos dureza.
NoemiUrk
Mucho amor... y auto-aceptación
Si quieres seguir profundizando:
→ Estrategias prácticas para fortalecer tu autoestima y cuidarte por dentro




Comentarios