Encuentro con el Hombre del Sombrero: experiencia aterradora
- NoemiUrk

- 25 jul 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: hace 2 días
HECHOS REALES
Todos los detalles descritos corresponden a la experiencia vivida.
No se ha añadido ningún elemento ficticio.
Llevo días sin escribir, pensando en el Hombre del Sombrero. Cada vez que empiezo un artículo para escribir sobre el tema, vuelvo a cerrarlo. Es un tema que me pesa.
El hombre del sombrero apareció en mi vida una noche, en la vivienda de un amigo. Tendría 18 o 19 años. Dormíamos ese día juntos y la puerta de la habitación estaba cerrada.
Me desperté sobresaltada, muy espantada; mi piel estaba erizada y sentía un terror frío que intentaba abrazarme. Temblaba de miedo, un miedo profundo y antiguo. Mi cuerpo estaba al máximo de alerta. Respiraba entrecortadamente y mis ojos se habían abierto como nunca mirando fijamente hacia aquello que me daba tanto pavor. Lo vi justo delante de la puerta, mirándome.
La habitación estaba totalmente a oscuras, pero le veía perfectamente. Fueron sólo unos segundos, pero percibí la oscuridad que emanaba, su gabardina, su sombrero negro, el hueco de su cara vacía y oscura. Y unos ojos rojos que emanaban pura maldad, aunque realmente no eran ojos… eran pura energía de color rojo que surgía de él a través de lo que podían ser sus ojos. Era tan alto como el marco de la puerta, era grande. Y se abalanzó sobre mí tan rápidamente que ya lo tenía encima cuando empecé a gritar.

Gritaba y no podía dejar de gritar: "¡Quítamelo, quítamelo de encima!" E intentaba zafarme de él moviendo los brazos en alto, desesperada por apartarlo de mí.
Mi amigo despertó asustado y encendió todas las luces. Intentó calmarme, pero mis ojos estaban abiertos como platos mirando hacia la puerta. Y mis manos pasaban una y otra vez por la piel para quitarme todo rastro de aquel ser.
Aquello desapareció con la luz. Estuve un buen rato intentando relajar mi respiración. No podía moverme.
Al rato, hice que mi amigo encendiera todas las luces de la vivienda. Tenía tanto pavor que sólo repetía que estaba en la casa, que debía estar allí. Y lo buscamos.
Yo andaba tras el paso de mi amigo y le decía una y otra vez que tenía que estar allí dentro. Mi cuerpo seguía temblando de miedo. Miramos detrás de las puertas, debajo de las camas, en el interior de los armarios... Lo miramos todo. Y allí no había nadie ni nada.
Durante mucho tiempo ni siquiera pude ir sola al baño por el miedo que me daba aquel lugar. Aquello no había sido un hombre, aquello no era un espíritu, era un ser maligno.
Y pasada una semana, hablando de mi miedo con la hermana de mi amigo, ella me comentó que hacía poco había visto el brazo de un hombre apoyado en el sofá donde estábamos sentadas. Me congelé. Me explicó que un hombre con sombrero la acompañaba al colegio de niña y que su madre también lo había visto.
Tanto mi amigo como yo no le habíamos explicado nada de mi experiencia a su hermana e hice que ella nos detallara aquel hombre con sombrero que la había seguido de niña. Era él.
Han pasado muchos años y sigue costándome mucho hablar sobre el tema.
A pesar de ello investigué. Y pregunté. Alguien me dijo que se les llamaba "Enviados de la muerte", otra persona me dijo que "era un demonio" del que no recuerdo el nombre. Mucho tiempo después, más de 30 años, empecé a descubrir por internet todas esas personas que también lo han visto.
¿Un arquetipo del mal? ¿Un ente que nos acompaña sin darnos cuenta en nuestra realidad? ¿Un ser de otra dimensión?
La foto que acompaña este artículo se hea reproducido con inteligencia artificial y luego la he retocado más, intentando dejar constancia de lo que exactamente vi. El sombrero de ala ancha un poco cuadrada... la gabardina y los hombros un poco subidos... Realmente me cuesta mucho mirarla aunque la haya creado, e intento no hacerlo si puedo evitarlo.
Podéis leer otros casos de personas que conozco que me explicaron sus experiencias:
→ El Hombre del Sombrero — Parte 2. Reflexiones y testimonios
NoemiUrk
Experiencia personal vivida en Barcelona, 1990




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