Cuando un alma no encuentra su camino: limpieza energética
- NoemiUrk

- 28 ene
- 4 Min. de lectura
Actualizado: hace 4 días
Un encuentro con energías que ya no pertenecen a este plano
HECHOS REALES
Todos los detalles descritos corresponden a la experiencia vivida.
No se ha añadido ningún elemento ficticio.
La conexión con lo invisible
Durante un tiempo, estuve trabajando energías con una amiga, Nieves, a la que adoro. Un día, me pidió ayuda con un trabajo que debía realizar en una casa. Su intuición le dijo que yo debía acompañarla y, por supuesto, así lo hice.
Salí de casa respirando pausadamente; mi ser ya estaba comenzando a trabajar. Aparté mis pensamientos y dejé que la energía fluyera.
Durante el trayecto en coche, mientras conducía, sentí una conexión muy fuerte y empecé a trabajar con la energía. Recuerdo haber conectado con dos niños que no pertenecían a este plano. Estaban en otro nivel de existencia y comencé a hablar con ellos. Mi trabajo consistió en ayudarles a comprender dónde se encontraban y que ya podían seguir su camino. Les hablaba con amor, paz y suavidad.

Ellos no entendían que habían quedado bloqueados tras una muerte violenta y que ya no pertenecían al plano físico. No sabían que podían marcharse.
No hace falta estar físicamente al lado de alguien para enviar o recibir energía. La física cuántica hace años que explica este tipo de conexiones, y estoy familiarizada con ello. Aquel día me dejé fluir y estuve hablando con ellos hasta que entré en el pueblo donde se encontraba el domicilio que íbamos a visitar.
La llegada a la casa
Me reuní con Nieves y nos dirigimos a la casa. La conexión seguía abierta. La familia nos esperaba. Una niña pequeña estaba sentada con sus padres y nos observaba desde un rincón del sofá, fijando la mirada hacia el piso superior. Después de las presentaciones, nos explicaron que la pequeña no quería jugar arriba, no quería dormir sola y evitaba subir al piso superior.

Nos acompañaron arriba mientras la niña se quedaba en el sofá con la abuela. El hecho de que la familia hablara mientras nos enseñaban la casa fue, en sí mismo, una terapia para ellos.
Nieves y yo les seguíamos en silencio y con respeto, observando las habitaciones y percibiendo las energías presentes. Amablemente les pedimos que bajaran al piso inferior y esperaran a que termináramos.
Cuando nos quedamos a solas, comenzamos el trabajo.
Intercambiamos brevemente la información energética que cada una había percibido. Recuerdo recorrer habitación por habitación, limpiando las energías residuales que permanecían allí y recogiendo toda la información que podía. No recuerdo exactamente por dónde se encontraba Nieves, pero sí que ella también estaba realizando su propio trabajo energético.
La experiencia de limpiar energías
Cuando estoy conectada, no siempre puedo recordar con claridad todo lo que sucede. A veces llegan palabras, gestos o movimientos energéticos que no pasan por la mente consciente. En aquella casa, además, sentía el acompañamiento de otras energías que guiaban el proceso, lo que hace que muchos detalles se integren más como vivencia que como recuerdo.
Cerré un portal que permanecía abierto en una ventana de la habitación de juegos de la niña. A través de él se mantenía la conexión con los dos niños, que no pertenecían a este plano, pero que habían quedado anclados a la casa. Volví a conectar con ellos y les hablé con calma y amor, ayudándoles a comprender que ya no estaban en la vida física y que podían continuar su camino en otro plano. Poco a poco, su energía se fue aligerando y, de forma voluntaria, aceptaron marcharse.
Nieves se colocó a mi lado, en silencio.
Cuando salimos al pasillo, hablamos. Yo estaba emocionada y tranquila. Le expliqué lo sucedido y entonces ella añadió que había percibido a una mujer, también fuera de este plano, que había permanecido allí protegiendo a los niños. En el momento en que Nieves sintió que los niños ya se habían marchado, esa mujer quedó libre de su función protectora y pudo, por fin, cambiar de plano y marcharse en paz.
Un nuevo desafío
Sin embargo, ambas dirigimos la mirada hacia otra habitación. Allí nos esperaba un trabajo muy distinto.
Seguía presente el padre de aquellos niños, también fuera del plano físico. Su energía estaba cargada de odio, ira y enfado. En vida, había sido él quien les había quitado la vida, y esa misma violencia lo mantenía anclado a la casa y había impedido que los niños pudieran marcharse.

Nieves inició de nuevo la conexión. Yo percibí con claridad que mi función era protegerla. Proyecté un círculo de luz a nuestro alrededor, pedí ayuda a otros seres para sostener la energía y lo mantuve mientras ella realizaba su trabajo.
Cuando terminamos, estábamos cansadas. Nos dimos un fuerte abrazo y nos tomamos un momento para recuperarnos.
La transformación del espacio
Después revisamos nuevamente todo el piso. La energía había cambiado de forma drástica. El ambiente se sentía limpio, ligero y en calma.
Bajamos y me acerqué a la niña. Me agaché para hablarle mirándola a los ojos. Le expliqué que ya no debía tener miedo, que se habían ido, que ya no había nadie allí. Ella me escuchaba en silencio, mirando por encima de mi hombro izquierdo hacia arriba, como comprobando. Finalmente, me miró y asintió con la cabeza. Tuve la sensación de que necesitaba verificar por sí misma que todo aquello ya había terminado.
Le pregunté si quería subir y le dije que yo la acompañaba. Me cogió de la mano y recorrimos juntas todo el piso superior. Me alegré profundamente cuando entró en su habitación y quiso quedarse sola.

Nieves y yo nos despedimos de la familia. Recuerdo que comentamos que tanto la madre como la hija parecían tener una sensibilidad especial, capaz de atraer ciertas energías sin ser conscientes de ello.
A los pocos días, Nieves me confirmó que la niña jugaba tranquila en su habitación, sola, y que dormía bien por las noches.
Cuando compruebas que el resultado ha sido el esperado y que la persona que estaba sufriendo vuelve a estar bien, el alma, el corazón… todo se ilumina y se transforma en una maravillosa sonrisa.
NoemiUrk
Experiencia vivida en Catalunya Central




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